
Probablemente lo que se diga sea ya del dominio público. Lo interesante es hasta donde trascendió esta información y como afecta al estado…
“Las lucrativas rutas del narcotráfico del estado de Nuevo León están controladas por el cártel del Golfo/Zetas, con excepción del acaudalado suburbio de San Pedro, que está bajo el control de una rama del cártel de los Beltrán Leyva”, dice el documento fechado el 4 de marzo de 2009.
Cita a un contacto “bien enterado” que declaró que Aldo Fasci, el entonces secretario de Seguridad Pública de Nuevo León, se encontraba aislado dentro de su propia oficina debido a que sus subalternos ya habían sido corrompidos.
“El secretario de Seguridad Pública de Nuevo León, Aldo Fasci, estimó que 50 por ciento de las fuerzas policiacas del estado y de la ciudad, estaban infiltradas por los cárteles de la droga”, señala.
El documento titulado Los esfuerzos de Nuevo León para reformar a la policía estatal y local no han sido efectivos, informaba a Washington del aumento de la criminalidad a partir de la segunda mitad de 2008, así como la infiltración de operativos de los cárteles del narcotráfico entre sus fuerzas policiacas.
Reportó que si bien de 2007 a 2008 los homicidios habían bajado 7 por ciento, la criminalidad se fue al alza a partir de la segunda mitad de 2008.
“En enero de 2009 hubo un marcado aumento de los crímenes económicos, como el robo simple, que subió 56 por ciento, el robo a casa-habitación, que subió 102 por ciento; robos a negocios, que aumentaron 65 por ciento, y el robo a personas, que creció 138 por ciento”, dice el cable.
Asimismo, da cuenta de la desconfianza mutua que reinaba entre las policías municipales y estatales, así como entre los militares asignados a la zona y en la percepción generalizada de que la situación se estaba deteriorando.
El secretario Fasci “piensa que los comandantes de la policía solamente alcanzan su máxima eficacia durante tres meses, y que ha rotado a algunos comandantes unas cinco veces. Fasci excluye a los policías locales porque no confía en ellos”, dice el cable.
Y añade que “irónicamente” los comandantes militares en el estado tenían la misma desconfianza hacia la policía estatal y que el Centro (de Evaluación y Control de Confianza en la policía) determinó que no podía dar una recomendación positiva para 60.4 por ciento de la policía federal, estatal y municipal de Nuevo León, lo cual iba en línea con el promedio nacional de 61.4 por ciento.




