Como chiste ya fué bueno. Pero si este país pone en evidencia mediante un video a una persona pasada en copas que de repente en su embriaguez emite una frase tal vez pegajosa y que increiblemente fué llamativa para miles, se replica su historia pero además le dan un espacio en un medio de difusión masiva y lo promueven como el precursor de un..digamos mantra que nos puede sacar de momentos dificiles es una porqueria…
Me quedo con lo que publica Alvaro Cueva en su columna…
Atrás de esta historia se esconden varios mensajes verdaderamente nocivos y a nadie parece importarle:
Si un borracho grabado en la calle es ya el líder ideológico de nuestra nación, ¿para qué trabajamos? Vámonos por unos tragos.
Si un pobre hombre al que agarran en pleno delirio alcohólico es ya una estrella más de El Canal de las Estrellas, ¿para qué estudiamos? Busquemos las cámaras en nuestros momentos más bochornosos.
E igual, si la figura de un video tan penoso es ya un hombre exitoso, que está haciendo dinero y que muchos quieren, respetan y defienden, ¿para qué discutimos?
¡Todos al vicio! ¡Todos a las calles! No perdamos el tiempo, pongámonos a payasear hasta que nos pase lo mismo. Ahí está el futuro. Ahí está el mensaje. ¿Tienes el valor o te vale?
Pero, espéreme, esto apenas comienza. En esa entrevista hubo muchos detalles como para analizar largo y tendido. ¿Sí se dio cuenta de que mientras estaban entrevistando a don Julio, los conductores de “Sabadazo” se estaban burlando de él?
¿Sí se percató de que El FUA, muy motivador, muy motivador, pero casi siempre estuvo mirando para abajo en una actitud como de vergüenza?
¿Cuánto le habrán pagado por esa entrevista? ¿Qué le habrán ofrecido para humillarlo?
¿Nada más el derecho a poner sus números telefónicos y sus direcciones de correo electrónico en pantalla para hacerse publicidad? ¿Ése fue el precio de su humillación?




